Tomaste sol con la remera puestaNo sabés por qué o para qué pero te mudaste a los suburbios, que ahora te oprimen casi igual que la ciudad, idéntico a lo que te oprime cualquier cosa cuando llega el momento y es el humor indicado y todo es horrendo, horrendo, hasta que cambiás los muebles de lugar.
Te mudaste a los suburbios para irte lejos.
El beneficio de los suburbios es: AGUA. El costo de los suburbios es: NAFTA. Te parece que es un buen resumen.
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Imprimís esta cosa que te mandó Calista y ponés el auto en marcha-marchatrás y huís hay tanto viento rumbo al río, agua con gas y mucho hielo y ensalada de frutas, hay una vaquita de San Antonio que te camina por el pie y por los dedos por arriba de las uñas uno, dos, tres, cinco.
A mirar a los pibes que hacen kitesurf. Decís “me gustaría ser el pibe que hace de cuenta que trabaja y te alquila estos trajecitos de neoprene”. Después decís “o el señor que cuida los autos en la playa de estacionamiento”. Después te das cuenta de que la parte de “trabajo” del asunto consiste en hacerlo todos los días, no te imaginás ninguna cosa que quieras hacer todos los días y no estás segura ni siquiera si coger, comer estaría bueno respirar seguro... No se te ocurre nada pago. Lo que estaría bueno sí sería poder tomarlo así por turnos, un ratito en cada lado. Decidís que de ser así, definitivamente, agarrarías varios tickets de los del flaco de neoprene y también algunos de los del señor del estacionamiento. Decís: “pero tendría que ser por día o a lo sumo por semana”. Decís: “voy a leer lo de Calista y después, a lo mejor, puedo armar una lista de todos los tickets que querría”. Pero después de leer lo de Calista no tenés ganas, de ningún ticket ni de nada.
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Te duelen los brazos pasaste mucho tiempo bajo el sol y te tomaste un pedacito de nomeacuerdo qué pastilla, siempre te hacen preguntas sobre lo primero y sobre lo último que escribiste, no te importa, vas a buscar a tu hija al colegio, te duelen los brazos los tenés colorados, querés besos mojados, la puta madre, hace calor.